¿Cada cuánto conviene consultar el tarot? Cuando cambie algo de verdad
Por Marina, tarotista Publicado el
Consulta el tarot cuando algo haya cambiado de verdad: una decisión nueva encima de la mesa, una información que antes no tenías o una tirada anterior que ya hizo su trabajo y se quedó pequeña. Para la mayoría de las personas eso se traduce en una lectura cada varias semanas, a veces cada varios meses, y en temporadas revueltas algo más. Lo que no existe es un número mágico —«una vez al mes», «cada luna nueva», «cada trimestre»—, y quien te lo dé con esa seguridad está pensando más en su agenda que en tu asunto. Aquí te cuento cómo lo mido yo después de veinte años leyendo, qué señales me dicen que sí toca y cuáles me dicen que todavía no.
La respuesta corta: cuando cambie algo de verdad
Una lectura de tarot es una fotografía de un momento: lo que está en marcha, lo que lo frena y lo que depende de ti. Mientras esa fotografía siga pareciéndose a tu vida, no hace falta hacer otra. Cuando deje de parecerse, sí.
Con los años he aprendido a resumirlo en tres señales. Si se cumple al menos una, adelante:
- Hay una decisión nueva que antes no estaba. Te han hecho una oferta, alguien te ha dicho algo que lo cambia todo, se te ha abierto una puerta que no contabas. Es material nuevo, y el tarot lee material.
- Ha pasado algo que la lectura anterior no podía ver. Un examen ya corregido, una conversación pendiente que por fin ocurrió, una mudanza hecha. La tirada de hace un mes hablaba de un mundo que ya no es el tuyo.
- Has hecho lo que la lectura anterior dejaba en tus manos. Si la última tirada terminaba en «esto depende de ti» y lo has movido, toca mirar qué se ha movido con ello. Si no lo has movido, la tirada nueva te va a decir lo mismo con otras cartas.
Fíjate en que ninguna de las tres tiene que ver con el calendario. Tienen que ver con tu vida. Por eso hay consultantes que me escriben dos veces al año y otras que en un mes complicado me escriben tres, y en los dos casos están consultando bien.
Por qué no te voy a dar un número
Podría decirte «una vez al mes» y quedaría muy ordenado. Pero sería mentira, o al menos sería una regla inventada. Las cartas no llevan reloj —lo explico con calma en ¿El tarot predice el futuro?— y una lectura no caduca a los treinta días como un yogur. Caduca cuando la realidad la deja atrás.
Mi abuela Carmen tenía vecinas que subían a su cocina una vez al año, por la fiesta del pueblo, y otras que en una mala racha aparecían cada semana. A ninguna le puso un horario. Lo que sí hacía era, cuando alguien volvía demasiado pronto, servirle el café y preguntarle antes de tocar la baraja: «¿Y qué ha cambiado desde el martes?». Si la respuesta era «nada», hablaban un rato y la baraja se quedaba en el cajón. Ese es el criterio que heredé, y no he encontrado ninguno mejor.
Cuánto «dura» una tirada
Esta es la pregunta que casi nadie hace y que responde a casi todo. Una tirada no habla de un día ni de un año: habla del tramo que abarca tu pregunta. Por eso formular bien la pregunta importa tanto también para esto: la pregunta fija el plazo.
- Una pregunta sobre una decisión concreta («¿acepto este puesto?», «¿le escribo o lo dejo estar?») dura hasta que la decisión se toma. Puede ser mañana o dentro de un mes. Mientras no decidas, la lectura sigue vigente y volver a tirar no la mejora.
- Una pregunta sobre un proceso largo (unas oposiciones, una relación que se está recomponiendo, una obra en casa) dura hasta la siguiente etapa. Aquí sí tiene sentido volver, pero por etapas, no por semanas: lo cuento con detalle en Tarot y oposiciones.
- Una pregunta sobre lo que siente o piensa otra persona dura lo que dure esa situación sin novedades. Si no habéis vuelto a hablar, las cartas no tienen nada nuevo que contar de ella, aunque tú tengas mucho nuevo que sentir.
Cuando alguien me escribe y le pregunto «¿qué ha pasado desde la última vez?», si la respuesta es «nada, pero necesito saber», ya sé que la lectura anterior no ha caducado. Lo que ha caducado es la paciencia. Y eso, con todo el cariño, no lo arregla una tirada.
Tres señales de que todavía no toca
Igual que hay señales para consultar, las hay para esperar. Ninguna es un pecado ni te convierte en nadie raro: nos pasan a todas, a mí la primera cuando el asunto es mío.
1. La tirada anterior sigue describiendo tu vida
Relee la conversación —por chat la tienes guardada, que es una de las ventajas grandes de consultar por escrito— y pregúntate si algo de lo que salió ya no se sostiene. Si todo sigue en pie, esa lectura todavía está trabajando para ti. Déjala.
2. No hay nada nuevo encima de la mesa, solo más nervios
Los nervios son reales y merecen atención, pero no son información para las cartas. Cuando lo único que ha cambiado es lo mal que lo llevas, lo que necesitas no es otra fotografía de lo mismo: es alguien con quien hablar, dar un paseo largo o dormir una noche entera. Después, si sigue habiendo pregunta, aquí estoy.
3. Quieres que salga otra cosa
Esta es la más honesta y la más difícil de admitir. Si vuelves a preguntar porque la respuesta no te gustó, no estás consultando: estás negociando con la baraja. Eso de repetir la misma pregunta tiene su propio artículo porque da para mucho, y ahí lo trato entero; aquí solo te dejo la idea que importa: el tarot no cambia de opinión porque insistas, y una tercera tirada sobre lo mismo no es más verdad que la primera, solo es más ruido.
¿Y consultar el tarot todos los días?
Depende de para qué. Si estás aprendiendo tarot, sacar una carta cada mañana y observar cómo se cuela en tu día es un ejercicio estupendo: así estudié yo el Tarot de Marsella sobre la libreta de mi abuela, una carta y una página de apuntes. Eso no es consultar, es aprender, y puedes hacerlo a diario toda la vida.
Otra cosa distinta es preguntar cada día por el mismo asunto: «¿me escribirá hoy?», «¿hoy sabré algo del trabajo?». Ahí el problema no es el tarot, es que la pregunta no ha cambiado y la respuesta tampoco va a hacerlo. Lo que sí cambia es tu día, que se organiza alrededor de la tirada en lugar de alrededor de tu vida. Si te reconoces en esto, no te preocupes: no te pasa nada malo. Solo te está pesando una espera, y las esperas se llevan mejor haciendo cosas que mirándolas.
Las cartas que me avisan de que hay demasiada consulta
Hay tiradas que, antes de responder a la pregunta, me responden a otra: «esta persona ya ha preguntado esto muchas veces». No porque yo lo sepa, sino porque hay cartas que hablan de eso.
Siete de Oros: lo sembrado todavía está creciendo
Un hombre apoyado en su azada mirando unas matas que aún no han dado fruto. Es la carta del «todavía no». Cuando sale en una pregunta sobre algo que ya se puso en marcha, me dice que el asunto está en su tiempo y que mirarlo cada día no lo va a hacer madurar antes. Suele salir a quien lleva semanas preguntando por lo mismo.
Sota de Espadas: vigilar en lugar de vivir
Alerta, con la espada en alto, atenta a cualquier movimiento del viento. Cuando aparece me habla de alguien que se ha puesto de guardia frente a su propio problema: mira el teléfono, mira las señales, mira las cartas. Toda esa vigilancia agota y no adelanta nada. Yo se lo digo con cariño: «bájate de la garita un rato».
El Diablo: la atadura que uno mismo sostiene
Sé que impresiona, así que lo aclaro pronto: en mi mesa el Diablo no habla de nada oscuro. Habla de las cadenas que llevamos flojas y no nos quitamos. Cuando sale en una pregunta repetida, casi siempre señala que la propia consulta se ha convertido en la cadena: preguntar calma un rato, se pasa, y hay que volver a preguntar. Reconocerlo es lo que la afloja.
Y las que sí me dicen «vuelve»
También pasa lo contrario. Hay cartas que, cuando cierran una tirada, me avisan de que dentro de poco habrá algo nuevo que mirar.
Tres de Bastos: lo que viene ya está en camino
Una figura mirando al mar, con sus barcos fuera. Algo se puso en marcha y ahora navega. Si cierra una tirada, le digo a la consultante que espere noticias y que, cuando lleguen, volvamos a mirar con ellas encima de la mesa. Ese es un buen motivo para una segunda lectura.
El Juicio: algo se ha destapado
La carta de la trompeta. Cuando sale, la vida está a punto de poner encima de la mesa algo que estaba tapado —una verdad, una llamada, un giro— y la tirada actual se va a quedar corta enseguida. Es la única carta con la que le digo a alguien «esta lectura tiene fecha de caducidad corta, avísame cuando pase».
El Mundo: la pregunta se acaba
Cierre de ciclo. Cuando aparece al final, el asunto que traías está terminando, para bien o para mal, y lo siguiente que vayas a preguntar ya será otra cosa. Es la carta que más me gusta ver cerrando una tirada, porque significa que la próxima consulta será una consulta nueva, no una vuelta atrás.
La consultante de los domingos
Hace un tiempo tuve una consultante que me escribía cada domingo por la noche. Siempre con una pregunta distinta —una semana el trabajo, otra un piso que dudaba si dejar, otra una amiga con la que se había enfriado—, así que en principio no había nada raro: eran asuntos diferentes y cada uno tenía derecho a su lectura.
Lo que me llamó la atención fue que el Siete de Oros salía casi siempre, preguntara por lo que preguntara. Y que la conversación empezaba igual cada domingo, con un «ya sé que no ha pasado nada, pero…». A la cuarta semana, antes de tirar, le hice la pregunta que nadie le hacía: «¿Qué pasa los domingos por la noche?».
Resultó que el domingo por la noche era la víspera de volver a una vida en la que no quería estar. El trabajo, el piso y la amiga eran ventanas distintas de la misma casa. No necesitaba una tirada semanal: necesitaba mirar la casa entera de una vez y decidir algo. Le propuse una única lectura sobre eso, larga, y dejar los domingos en paz durante un tiempo. No sé qué decidió después, y tampoco me toca a mí contarlo. Sé que dejó de escribirme los domingos, y que la siguiente vez que lo hizo, meses más tarde, fue un miércoles y con una noticia.
Qué hacer entre una lectura y la siguiente
La parte del tarot que nadie cuenta es la que pasa cuando cierras la conversación. Una tirada bien hecha deja tareas, y hacerlas es lo que convierte la lectura en algo útil y no en un consuelo de diez minutos.
- Relee la conversación a los pocos días. Con la cabeza fría se ven cosas que en caliente no. Muchas consultantes me dicen que la segunda lectura, la suya, fue mejor que la mía.
- Mueve lo que quedó en tus manos. Toda tirada mía termina devolviéndote la decisión; explico por qué en cómo funciona una consulta. Si no la mueves, la siguiente lectura la vas a encontrar en el mismo sitio.
- Apunta qué cambia. Una línea en el móvil basta: «me han contestado», «hemos hablado», «he dicho que no». Cuando tengas tres o cuatro líneas, probablemente tengas una pregunta nueva de verdad.
- Escribe la pregunta antes de decidir si consultas. Ponerla por palabras ya es media respuesta. A veces la escribes y te das cuenta de que ya sabes lo que quieres hacer, y te ahorras la lectura. Otras la escribes y ves que es nueva. Las dos cosas están bien.
Una orientación por tipo de asunto
Insisto en que no son plazos, son patrones que veo repetirse. Y sí: puedes preguntar por lo que quieras y por quien quieras, esto no va de limitar temas sino de acertar con el momento.
- Una decisión puntual: una lectura. Vuelve solo si aparece un dato nuevo antes de decidir, o después, para mirar cómo asentar lo decidido.
- Un proceso largo (oposiciones, un traslado que se alarga, una relación a distancia): una lectura por etapa. Con la distancia lo digo siempre: consulta cuando cambie algo entre vosotros, no cada vez que tarde en contestar.
- Un tema del corazón que duele: consulta cuando puedas escuchar la respuesta, no cuando más duela. No es esperar a estar bien —eso puede tardar—, es esperar a poder leer una respuesta que quizá no sea la que quieres, sin que te tumbe.
- Curiosidad, temporadas, «a ver cómo viene el otoño»: cuando te apetezca. Una lectura de temporada cada pocos meses es una costumbre preciosa y no hace daño a nadie.
Lo que no es dependencia (y lo que sí)
Quiero decir esto con claridad porque leo mucha culpa en las consultas: consultar el tarot varias veces al año, o varias veces en un mes difícil, por asuntos distintos, es un uso completamente sano de las cartas. No estás enganchada por haber preguntado tres veces en un mes revuelto. Estás viviendo un mes revuelto.
Lo que sí me preocupa, y te lo diré si lo veo, es otra cosa: cuando la tirada deja de servir para decidir y empieza a servir para calmarse. Cuando preguntas para bajar el nudo del estómago, el nudo baja diez minutos y vuelve, y hay que preguntar otra vez. Ahí las cartas ya no quitan niebla, la fabrican. Prefiero una consultante que vuelve cada dos meses con algo nuevo que una que vuelve cada dos días con lo mismo, y no lo digo por ella: lo digo porque a la segunda no la estoy ayudando, y yo me dedico a esto para ayudar. Si es tu caso, te lo diré con cariño y te propondré esperar. Y si lo que hay detrás pesa demasiado, te diré también que eso se lleva mejor con alguien que sepa de personas y no de cartas.
Lo que está en la mesa
Consulta cuando algo cambie de verdad. Deja reposar la tirada hasta que la vida la deje atrás. Aprende a distinguir entre una pregunta nueva y unos nervios viejos. Y no le pongas calendario a algo que va al ritmo de tu vida, no del mes.
Si llevas tiempo dándole vueltas a si es momento de consultar o no, tengo un truco que no falla: escríbeme la pregunta tal como te sale. Si al escribirla ves que es nueva, la leemos. Si al escribirla ves que es la misma de la última vez, ya has hecho tu lectura, y te la has ahorrado. Si te apetece saber cómo trabajo antes de decidir, en mi historia lo cuento, y en ¿El tarot acierta? respondo a lo que probablemente te estés preguntando también.
¿No sabes si es momento de consultar? Escríbeme la pregunta tal como te sale: tu primera consulta es gratis.
Hacer mi pregunta gratisPreguntas frecuentes
¿Cada cuánto se puede consultar el tarot?
No hay un plazo fijo. Se consulta cuando algo ha cambiado de verdad: una decisión nueva, una información que antes no tenías o una tirada anterior que ya hizo su trabajo. Para la mayoría de las personas eso significa una lectura cada varias semanas o meses, y alguna más en una temporada revuelta. Lo que marca el ritmo es tu vida, no el calendario.
¿Es malo consultar el tarot todos los días?
Depende de para qué. Sacar una carta al día para aprender tarot es un ejercicio estupendo y puedes hacerlo siempre. Otra cosa es preguntar cada día por el mismo asunto: la pregunta no ha cambiado, la respuesta tampoco va a cambiar y lo único que se organiza alrededor de la tirada es tu día. Si te reconoces ahí, no te pasa nada malo: te está pesando una espera.
¿Cuánto tiempo hay que esperar entre dos lecturas de tarot?
El que tarde tu situación en cambiar. Una tirada sobre una decisión concreta sigue vigente hasta que decides; una sobre un proceso largo, hasta la siguiente etapa; una sobre lo que siente otra persona, hasta que haya novedades entre vosotros. Si desde la última lectura no ha pasado nada nuevo, esa lectura todavía está trabajando para ti.
¿Puedo consultar varios temas distintos en la misma semana?
Sí. Cada asunto tiene derecho a su lectura, y preguntar por el trabajo un día y por una relación otro no es repetir consulta. Lo único que conviene mirar es si todas esas preguntas son ventanas de la misma casa: a veces conviene más una sola lectura larga sobre lo que hay detrás que varias cortas por separado.
¿Cuándo caduca una tirada de tarot?
Cuando la realidad la deja atrás, no a los treinta días. Relee la conversación y pregúntate si lo que salió sigue describiendo tu vida. Si todo sigue en pie, la lectura sigue vigente. Si algo ya no se sostiene —una conversación que ocurrió, una decisión tomada, un resultado que llegó—, es momento de una nueva.
¿Qué hago si siento que consulto el tarot para calmarme y no para decidir?
Primero, sin culpa: nos pasa a todas en una mala racha. Lo útil es notarlo y dejar reposar la tirada: relee la última conversación, mueve lo que quedó en tus manos y escribe la pregunta nueva antes de decidir si consultas. Si al escribirla ves que es la misma de la última vez, ya tienes tu respuesta. Y si lo que hay detrás pesa demasiado, eso se lleva mejor con alguien que sepa de personas y no de cartas.
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No, el tarot no anuncia lo que va a pasar como el parte del tiempo anuncia la lluvia. Lee lo que ya está en marcha y hacia dónde apunta. Te cuento qué sí puede decirte del futuro, qué no, y por qué no doy fechas.
Soy Marina, tarotista especializada en tarot del amor. Llevo más de 2.000 consultas por chat leyendo las cartas con calma y sin rodeos.
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