Sí o no

¿Se puede preguntar al tarot por otra persona? Sí, y así se hace bien

Marina, tarotista

Por Marina, tarotista Publicado el

Sí, se puede preguntar al tarot por otra persona. Por tu ex, por tu jefe, por la nueva pareja de tu ex, por tu madre, por ese amigo que se ha alejado sin explicarte por qué, incluso por alguien a quien no conoces en persona. Las cartas no piden permiso ni carné: hablan de lo que está en la mesa, esté esa persona sentada delante o a mil kilómetros. Lo que sí cambia de una consulta a otra es cómo preguntas: una pregunta bien hecha sobre otra persona te devuelve una lectura clara; una mal hecha te devuelve niebla. Te cuento cómo lo hago yo.

Lo digo porque es una de las dudas que más me llegan, y porque hay mucho ruido alrededor. Hay quien te dirá que al tarot solo se le puede preguntar por uno mismo, y hay quien te pedirá el nombre completo, la fecha de nacimiento y el signo de esa persona para «conectar» con ella. Ni una cosa ni la otra. En veinte años leyendo he tenido a muy poca gente delante que preguntara únicamente por sí misma: casi siempre hay alguien más en la mesa, aunque no esté sentado. Y esa persona también se lee.

Casi todas las preguntas son por otra persona (y así ha sido siempre)

Las vecinas de mi abuela Carmen no venían a su cocina a preguntar por ellas. Venían por un hijo embarcado, por un noviazgo torcido, por un hermano con el que llevaban años sin hablarse, por la nuera. Preguntas por otros, casi todas. Y mi abuela las leía sin poner una sola pega: le miraba al hijo cómo le iba la travesía, al novio qué traía entre manos, al hermano si estaba tan cerrado como parecía. Nunca le oí decir «por ese no puedo mirar». Lo que sí hacía, y es lo que yo he heredado, era devolverle a la vecina su parte al final: «esto es lo que está en la mesa de tu hijo; ahora, ¿tú qué vas a hacer con ello?».

Ese es el orden que sigo. Primero miro a la persona por la que preguntas, entera y sin adornos. Después, si te sirve, conecto lo suyo con lo tuyo. Lo primero es lo que has venido a buscar; lo segundo es lo que suele darte la respuesta que de verdad necesitabas.

Qué puede decirte el tarot de otra persona

Bastante más de lo que la gente cree. Cuando pongo a alguien en la tirada, las cartas me hablan de su momento como me hablarían del tuyo si fueras tú quien estuviera en el centro.

Qué siente y qué piensa de ti

Son las dos preguntas más repetidas y las que mejor responde el tarot. Les dediqué un artículo a cada una, así que aquí no repito las tiradas: tienes qué siente por mí y cómo me ve esa persona. Lo que te adelanto es que el tarot habla de lo que hay ahora, no de declaraciones firmadas: te enseña el sentimiento y su dirección, no un contrato.

En qué momento está

Si está bien o está pasando una mala racha. Si tiene la cabeza en otra cosa. Si está cerrada, abierta, a la defensiva, en pausa. Esto es lo que más pide la gente cuando pregunta por un hijo que vive lejos, por una amiga que se ha alejado o por un ex del que no sabe nada. Y se ve muy bien.

Hacia dónde va

Qué tendencia lleva: si va a mover ficha o a quedarse quieto, si lo que ha empezado tiene recorrido, si está a punto de cambiar de rumbo. Aquí siempre te lo diré con la palabra justa, que es tendencia: las cartas enseñan hacia dónde apunta alguien, no lo que firmará mañana con su libre albedrío.

Qué pasa entre vosotros

Es la parte que más me gusta leer y la que menos gente pide. Una relación (de pareja, de familia, de trabajo) tiene un clima propio que no es ni tuyo ni de la otra persona: es de los dos. Si lleváis semanas hablando con cuidado, si hay algo que ninguno dice, si el vínculo está pidiendo aire o pidiendo cierre.

Qué depende de ti

Siempre, en toda lectura con otra persona en el centro, cierro con esta pregunta aunque tú no me la hagas. Porque es la única parte de la lectura que puedes usar mañana. Lo que la otra persona sienta o haga no lo controlas; lo que tú hagas con lo que has visto, sí.

Cómo preguntar al tarot por otra persona para que la lectura sirva

Aquí está el noventa por ciento del asunto. No es que haya preguntas prohibidas; es que hay preguntas que abren la tirada y preguntas que la dejan a medias. Cinco claves, tal cual las aplico en consulta.

  • Dime quién es para ti. No necesito su nombre ni sus apellidos: necesito el lugar que ocupa en tu vida. «Mi ex, con el que corté hace tres meses y que me ha vuelto a escribir» me da una tirada. «Un chico» me da una carta flotando en el aire. Y si no es nadie para ti (alguien que te intriga, una persona pública), dímelo también: la lectura se hace igual, solo que sin tu lado en la mesa.
  • Una persona por pregunta. «¿Qué pasa con mi ex y con el chico nuevo?» son dos consultas. Las cartas responden a una cosa cada vez; si mezclas, se mezclan.
  • Concreta el asunto. «¿Qué pasa con mi hermana?» es demasiado ancho. «¿En qué momento está mi hermana con su pareja?» o «¿qué siente mi hermana por mí después de la discusión?» tienen respuesta.
  • Acota el tiempo. «Ahora mismo», «en las próximas semanas», «desde que se fue». El tarot no lleva reloj, pero agradece que le digas qué tramo miras.
  • Añade tu lado, si lo tienes. No es obligatorio, pero es donde la lectura gana. «¿Qué siente mi ex?» está bien. «¿Qué siente mi ex y qué hago yo con eso?» te da la carta que puedes usar.

Si me escribes «quiero saber qué pasa con mi jefe» y nada más, yo te ayudo a concretarlo antes de tirar ninguna carta. Ya expliqué cómo hacer una buena pregunta al tarot y por qué eso cambia toda la lectura; con otra persona de por medio, esa media consulta que es ordenar la pregunta vale el doble.

¿Hace falta su permiso, su nombre o su fecha de nacimiento?

No, no y no. No necesitas el permiso de nadie para preguntar por alguien, de la misma manera que no se lo pides para pensar en esa persona o para hablar de ella con una amiga. Las cartas no avisan a nadie y la consulta se queda entre tú y yo.

Y no me hacen falta sus apellidos, su cumpleaños ni su signo para «conectar». Eso es pura escenografía. Lo único que necesito es lo que tú ya sabes: quién es para ti (o que no es nadie), en qué punto estáis y qué te tiene en vela. Con eso las cartas tienen de sobra; con su fecha de nacimiento, ni una pizca más.

Preguntas por otra persona que me llegan cada semana

Para que veas que se puede preguntar por quien quieras, te dejo las que más se repiten en mi chat, ordenadas por quién está en el centro. Todas se leen. Las he formulado como me gusta recibirlas, y encontrarás muchas más en mi lista de preguntas para el tarot.

Por tu ex

  • ¿Qué siente mi ex por mí ahora mismo?
  • ¿En qué momento está mi ex desde que lo dejamos?
  • ¿Qué hay entre mi ex y la persona con la que sale ahora, y qué lugar ocupo yo?
  • ¿Va a dar el paso de escribirme, o me toca a mí?

Por tu pareja

  • ¿Qué le está pasando a mi pareja, que la noto lejos?
  • ¿Hay algo que mi pareja no me está contando?
  • ¿Qué está pasando con la confianza entre nosotros?

Sobre la pregunta de si te engaña, te la respondo como te respondería cualquier otra: miro lo que está en la mesa y te lo digo, sea distancia, sea secreto o sea un miedo tuyo de otra historia. Lo que no te voy a dar, porque no lo da ninguna carta, es una prueba. El tarot enseña tendencias; las pruebas son de otra clase de conversación, y esa la tendrás que tener con tu pareja.

Por tu jefe, tu compañera, tu socio

  • ¿Qué opina mi jefe de mi trabajo?
  • ¿Qué intenciones tiene mi compañera con ese proyecto?
  • ¿Puedo confiar en mi socio para el paso que vamos a dar?

Por tu familia

  • ¿Cómo está mi hijo, que vive fuera y me dice que todo bien?
  • ¿Qué le pasa a mi madre conmigo desde hace unos meses?
  • ¿Le conviene a mi hermana la persona con la que está?

Por alguien a quien no conoces (sí, también por famosos)

Me lo preguntan con vergüenza y no hay por qué: «¿puedo preguntar por un famoso?». Puedes. Que si esa pareja de la tele va en serio, que qué le espera a tu cantante favorita este año, que si el fichaje de tu equipo va a cuajar. Es una lectura de curiosidad, más ligera que las otras, y a mí me divierte hacerla. Lo único que cambia es que no hay «tu lado» en la mesa, así que la tirada se queda en lo que las cartas dicen de esa persona y su momento.

La tirada del puente: tres cartas cuando hay otra persona en el centro

Para estas consultas uso una tirada corta de tres cartas que me gusta llamar «del puente», porque eso es una relación: dos orillas y lo que hay en medio.

  • Su orilla. En qué momento está esa persona y qué trae. La Sota de Copas suele hablar de alguien con un sentimiento sincero que aún no se atreve a más; el Caballo de Espadas, de alguien que entra y sale a saco, sin medir; el Cinco de Bastos, de que anda a la gresca (contigo o consigo mismo).
  • Tu orilla. Desde dónde estás mirando a esa persona. Aquí salen mucho el Ocho de Espadas (te has atado tú sola a fuerza de darle vueltas), la Reina de Copas (estás sosteniendo emocionalmente a alguien que quizá no lo sabe) o el Diez de Bastos (cargas con algo que no es tuyo).
  • El puente. Lo que une o separa las dos orillas. El Tres de Copas avisa de que hay más gente en la ecuación (amigos, familia, un grupo) de la que crees; el Siete de Espadas, de algo que no se está diciendo (no siempre una traición: a veces es un miedo que nadie nombra); el Seis de Espadas, de una travesía ya en marcha que os lleva a aguas más tranquilas, aunque de momento se note el vaivén.

Si preguntas por alguien sin relación contigo, la tirada se queda en la primera carta y en una de apoyo: dónde está y hacia dónde va. Y si hay relación, la cuarta pregunta la hago yo siempre al cerrar: ¿qué puedes hacer tú desde tu orilla? Porque el puente no se cruza desde las dos a la vez.

Una madre, un hijo lejos y una chica a la que no conocía

Hace unos meses me escribió una mujer con una pregunta muy gallega: su hijo se había ido a vivir a otro país con su pareja, y ella quería saber «si esa chica es buena para él». Lo miramos. A la chica le salió la Sota de Copas: alguien con el corazón en la mano, más joven de espíritu de lo que la madre imaginaba, sin doblez. Al hijo, el Seis de Espadas: una travesía ya en marcha, con vaivén pero hacia aguas más tranquilas. Y en la orilla de la madre, el Diez de Bastos: una carga que llevaba a cuestas y que no le tocaba (la vida de un adulto de treinta años).

Le dije lo que estaba en la mesa: que la chica salía bien; que el viaje de su hijo no era una amenaza, sino un camino; y que lo que pesaba en aquella tirada estaba en su orilla, no en la de ellos. Y le hice la pregunta de vuelta: «Ya sabes cómo es esa chica. Ahora, ¿quieres saber si le conviene a tu hijo, o quieres saber si vas a seguir teniendo sitio en su vida?».

Se quedó un rato sin escribir. Luego me dijo que la segunda. No sé cómo le va hoy con su nuera, ni me toca a mí contarlo; sé que salió de la consulta con la respuesta que había venido a buscar y con una pregunta mejor que la que traía. A veces eso es toda la lectura.

Preguntar por otra persona en una tirada de sí o no

Muchas de estas dudas llegan en formato corto: «¿me va a escribir?», «¿volverá a llamarme?», «¿va a contar conmigo para el proyecto?», «¿le conviene a mi hermana ese chico?». Se pueden hacer, y en mi tarot de sí o no las hago a diario, con un matiz que quiero que tengas claro antes: cuando la acción es de otro, el sí o el no habla de tendencia, no de garantía. Las cartas te dicen hacia dónde apunta la cosa, no lo que otra persona va a decidir mañana.

Por eso, cuando puedas, añade tu movimiento: «¿me va a escribir?» tiene respuesta, y «¿me va a escribir, y me conviene esperar a que lo haga?» tiene respuesta y camino. Si quieres saber qué cartas empujan hacia el sí y cuáles hacia el no, tienes las 78 cartas una a una.

Lo único que no toco

Dos cosas, y son las mismas que con cualquier consulta, pregunte quien pregunte y por quien pregunte: la salud, que es de médicos, y los amarres o rituales para torcer la voluntad de nadie, que no hago porque no funcionan. Todo lo demás está en la mesa.

Pregúntame por quien quieras

Entiendo perfectamente por qué preguntas por otra persona: cuando alguien te importa, o te intriga, o te tiene en vela, quieres saber qué le pasa. Y se puede saber más de lo que crees. Yo te diré lo que está en la mesa de esa persona, entero y sin adornos, y si hay relación entre vosotros te enseñaré también tu lado del puente, que es el único desde el que puedes moverte.

Así que pregúntame por tu ex, por tu jefe, por tu madre, por esa persona que te escribe a deshoras o por la que ya no te escribe. Si prefieres saber primero cómo funciona una consulta conmigo o quién soy y cómo leo, ahí lo tienes. Y si lo tuyo es de pareja, en el tarot del amor encontrarás las tiradas que uso para eso.

Marina, tarotista

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Preguntas frecuentes

¿Se puede preguntar al tarot por otra persona sin que lo sepa?

Sí. No necesitas el permiso de nadie para preguntar por alguien, igual que no lo pides para pensar en esa persona o para hablar de ella con una amiga. Las cartas no avisan a nadie y la consulta se queda entre tú y yo. Lo único que te pido es que me digas quién es para ti y qué quieres saber exactamente.

¿Necesito su nombre completo o su fecha de nacimiento para la lectura?

No. Eso es escenografía. Lo único que necesito de la otra persona es lo que tú ya sabes: quién es para ti, en qué punto estáis y qué te preocupa. Con eso las cartas tienen de sobra; con su fecha de nacimiento, ni una pizca más.

¿Puedo preguntar qué siente o qué piensa otra persona de mí?

Sí, y son las dos preguntas que mejor responde el tarot. Te enseña qué despierta en esa persona lo tuyo, qué imagen tiene de ti y hacia dónde apunta ese sentimiento. Ten en cuenta que habla de lo que hay ahora y de su tendencia, no de una declaración firmada: las cartas no son un contrato.

¿Puedo preguntar por la nueva pareja de mi ex o por alguien que no conozco?

Sí. Puedes preguntar por cualquier persona, tenga o no relación contigo: la pareja nueva de tu ex, un compañero de trabajo, alguien que te intriga. Si hay vínculo contigo, además de su momento te enseño qué lugar ocupas tú; si no lo hay, la tirada se queda en lo que las cartas dicen de esa persona y hacia dónde va.

¿Se puede preguntar al tarot por un famoso?

Sí. Es una lectura de curiosidad, más ligera que las demás, y se hace igual: si esa pareja va en serio, qué le espera este año a tu artista favorito, si un fichaje va a cuajar. Como no hay «tu lado» en la mesa, la tirada se centra en el momento de esa persona y en su tendencia.

¿El tarot puede decirme si mi pareja me engaña?

Se puede mirar, y te digo lo que está en la mesa: si hay distancia, si hay algo que no se cuenta o si el miedo viene de una historia anterior. Lo que no te va a dar ninguna carta es una prueba: el tarot enseña tendencias, y la prueba es una conversación que tendrás que tener con tu pareja.

Marina, tarotista
Marina, tarotista

Soy Marina, tarotista especializada en tarot del amor. Llevo más de 2.000 consultas por chat leyendo las cartas con calma y sin rodeos.

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